jueves, 6 de marzo de 2008

Los beat (Una breve introducción)

"¿Habrase visto jamás semejante revelación? ¿Acaso no es una fantástica revolución de la conducta? ¿No será el descubrimiento de una realidad personal para las futuras generaciones? ¿No llevará finalmente a la sinceridad por los siglos de los siglos? ¿Acaso no cambiará de una vez por todas la literatura y la política? Se supone que sí [...]"

Allen Ginsberg, 1972

Herederos de Rimbaud, Whitman y Miller por tan sólo mencionar algunos cuantos, los beat buscaron desde sus inicios desentenderse de una sociedad cuya visión y paradigmas apuntaban a objetivos muy distintas de su concepción de la vida y el mundo en general.

A mediados de la década de los 50’s Estados Unidos se erigía como la mayor economía del mundo y como un auténtico paraíso capitalista. Había quedado atrás la guerra y se gestaba el fenómeno hoy conocido como el “baby boom”. A la par de ello comenzaba a nacer un modelo que hasta ahora es el esqueleto del mundo: la sociedad de consumo.

Comenzó la segunda gran revolución industrial; coches, lavadoras, licuadoras, hornos y todo los elementos necesarios para alcanzar la felicidad estaban ya a unos cuantos pagos de distancia.

Esta falsa dicha fue la mecha necesaria para detonar el descontento de una serie de intelectuale, que como su nombre lo dice, estaban cansados y golpeados por el sistema: los beaniks.

El término beat fue acuñado por Jack Kerouac en 1948, pero fue dada a conocer hasta 1952 durante una plática con el novelista John Clellon Holmes, quien posteriormente publicaría en la revista del New York Times un artículo titulado “This is the beat generation”.

El término generación para muchos queda en entredicho después de comentarios como el de uno de sus grandes amigos. “Tres escritores no conforman una generación”, mencionó alguna vez Gregory Corso en alusión a William Burrouhgs, Jack Kerouac y Allen Ginsberg. No obstante, no podríamos dejar de mencionar nombres como Gary Snyder, Philip Whalen, Lew Welch, Lawrence Ferlinghetti, Harold Norse, Kirby Doyle, Michael McClure.

Neal Cassady ,William Burrouhgs, Jack Kerouac y Allen Ginsberg se conocieron algunos años antes, entre 1943 y 1944 en la reconocida Universidad de Columbia, en Nueva York. Aunque Cassady nunca asistió a la escuela, conoció al resto de forma azarosa en las inmediaciones del campus. En 1946 decidió visitar una amigo (Hal Case) que estudiaba en Columbia y ya estando ahí conoció a Allen Ginsberg, con quien después desarrollo una relación (Incluso de tipo amorosa).



Los entonces futuros beatniks eran un grupo de jóvenes intelectuales de origen humilde, unidos por su odio a los falsos valores de la clase media estadounidense; al modelo de vida impuesto por la sociedad; a la banalidad y a las rígidas formas que debía guardar la poesía. Eran seres espirituales que a pesar de luchar contra los atavismos centrados por la religión en Estados Unidos, se sentían atraídos por el budismo y su filosofía.

Algunos años después este grupo encontró la mejor manera para liberarse de todos estos atavismos: el viaje y la experimentación. Se sumergieron en las creencias budistas y comenzaron a deambular por todos los rincones posibles del norte del continente americano. Recorrieron la mítica ruta 66 en Estados Unidos, llegaron hasta México y Canadá.

En el camino (On the road) de Keouac se convirtió en la mejor forma de ilustrar la pasión y la importancia del viaje en la expresión de los beat. El consumo de drogas, alcohol, su abierto manejo de la sexualidad y de otro tipo de temas fue la punta de lanza de una forma de vida, que exigía su derecho a existir en un mundo marcado por las normas y convencionalismos sociales.

A través de las páginas de On the road, Neal Cassady se convertiría en el nuevo héroe de la juventud estadounidense. Su estilo y su singular personalidad lo hicieron el personaje central de varias novelas, desde On the road y Go hasta The Electric Kool-Aid Acid Test de Tom Wolfe. Para muchos Cassady era el verdadero genio de los beat, aunque paradójicamente nunca escribió ningún libro.

Es entonces esta una lucha que se centra en la liberación del ser, en el gusto por la espontaneidad y la libre expresión en su más completo sentido. Es también un retrato de la realidad obviada o renegada por el pensamiento común estadounidense.

Los efectos de esta revolución ideológica serían muchos y muy distintos. Según Allen Ginsberg dicha liberación abarcó o influenció áreas tan diversas como la liberación sexual en sus diferentes vertientes, el activismo social, la pelea contra la censura, la desmitificación de las drogas y hasta en los principios del movimiento ecologista.

También hubo una serie de reconocidos músicos que fueron marcados por este discurso, tal es el caso de Bob Dylan, Joan Baez, Los Beatles, Grateful dead y Jefferson Airplane (por mencionar a los mas encumbrados), que a su vez serían los encargados de revolucionar los viejos conceptos enraizados en el imaginario colectivo de los jóvenes de las décadas sucesivas.

Se trata entonces del principio de una reacción en cadena que a la postre detonaría el movimiento hippie, la lucha por los derechos de minorías, tales como los negros y los aborígenes americanos. En Kerouac, sobre todo se percibe una profunda atracción por el mundo indígena americano. Parte de esa atracción se ve reflejada en Tristessa, la única novela beat basada en México.

Curiosamente México no sólo fue un sitio que agradó a la mayoría de los beats, sino también fue el lugar en que murió su último gran héroe, Neal Cassady. Después de una noche fiesta al más puro estilo beat, Cassady trató de caminar sobre las vías del tren hasta encontrar la siguiente población. Dicho poblado nunca llegó, Neal cayó agotado y poco después fue encontrado en estado de coma. Horas después de llegar al hospital murió, era 1968.

Los beat no murieron con Cassady, ni mucho menos, expandieron sus horizontes a la costa oeste en Estados Unidos y ahí crearon un importante semillero que aportaría más nombres a la historia, e incluso nuevos movimientos. Hoy todavía hay poetas y artistas influenciados profundamente por el movimiento, algo fácil de entender si consideramos que la lucha por la liberación del espíritu es interminable.

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