lunes, 31 de marzo de 2008

Cada quien en su lugar...

Tal como se esperaba hoy llegó a su fin una de las etapas más esperadas en el fútbol mexicano, la de Hugo Sánchez como director técnico de nuestra selección nacional. Cuando Hugo tomó las riendas del equipo se tenía la esperanza de que México por fin haría historia. Esto, pese a que un nutrido grupo de detractores señalaba las múltiples carencias de Hugo Sánchez como entrenador.

A menos de dos años de esa decisión, parece que el tiempo le dio la razón a los enemigos de Hugo. El “pentapichichi” dejó en claro su falta de reacción ante la adversidad, su mal manejo de partidos; su poco conocimiento de la estrategia en el fútbol; su enorme soberbia; su falta de humildad; así como su incapacidad para reconocer sus errores y , por ende, el tremendo fracaso al que llevó al futbol nacional.

De haber sido un poco más inteligente, Sánchez Márquez habría advertido que aún no era su momento para dirigir a la selección y que tampoco se valía lanzar al aire toda la sarta de promesas que, desgraciadamente, asumieron muchos aficionados que lo veían como el redentor del balompié nacional.

Lo peor del caso es que Hugo no tuvo los arrestos para aceptar sus fallas, es más ni siquiera para renunciar dignamente, o para dar la cara el día de su cese como entrenador nacional. Hoy el Presidente de la FMF Justino Compeán aseguro que el Penta le pidió no asistir a la junta si no iba a recibir buenas nuevas.

El hecho habla por sí sólo y perseguirá a Hugo por el resto de su carrera, igual que su renuencia a entrar en el Mundial de 94 frente a Bulgaria; así como su decisión de pedir el cambio previo a los penalties en el mundial de 86 frente a Alemania.
Hoy Hugo aprendió una lección de vida que ojalá cale hondo. No porque queramos ver al mejor representante mexicano en la condición que hoy se encuentra, sino porque sólo así podrá aspirar a ser el buen entrenador, que en fondo la mayoría de los mexicanos deseamos que sea.

La decisión fue necesaria y a favor de lo más importante: el futbol nacional. Un país que destina el tiempo, los recursos y la pasión qué en México se dedican no puede asumir el riesgo de comprometer la clasificación al mundial de 2010. Ahora sólo queda esperar que se busque al mejor entrenador posible para enfrentar el reto de Sudáfrica.

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