Lamentables pero previsibles resultaron los hechos ocurridos el viernes 20 de junio en la discoteca News Divine en la Ciudad de México. En esta ocasión 12 personas pagaron con su vida la falta de responsabilidad de empresarios y autoridades que siguen encontrando asuntos prioritarios distintos a la salud y al bienestar social.
Lo anterior lo digo con base en experiencia propia, ya que puedo asegurar que la mayoría de los antros y bares del Distrito Federal incumplen, aunque sea de manera mínima, con la mayoría de las medidas seguridad dispuestas por los códigos y normas de la Ciudad de México. Al respecto una estadística alarmante dada a conocer por el Universal el 24 de junio señala que en el DF existen 463 lugares que operan fuera de la ley, de los cuales 121 están en la delegación Cuauhtémoc
Pero si de por sí no funciona lo ya está estipulado en ciertos reglamentos, mucho menos lo que no lo está. Muestra de ello es la pésima forma en la que actuaron policías preventivos durante el operativo a la discoteca, los mismos que ahora son señalados como presuntos responsables de esta tragedia. Ya que en vez de liberar la entrada se aferraron a negar el paso a los jóvenes e incluso a echarlos hacia el interior del lugar.
¿Por favor? Actuaron como si se tratara de la captura de un grupo de delincuentes o si se buscara de evitar la huida de presos de alta peligrosidad, cuando en realidad no eran más que niños que trataban de huir de un desastre. ¡Niños!
Ridículas resultaron desde primera instancia las acusaciones Jesús Ortega, jefe de la policía capitalina. Ya que era obvio que el proceder de la policía había sido erróneo. De otra manera cómo se puede explicar la muerte de 12 personas, incluyendo policías, durante un operativo policiaco.
Es en este punto cuando uno no puede resistirse a citar a Marcela Gómez Zalce sobre un texto publicado en su columna de Milenio el pasado 24 de junio: “la palabra operativo parece ser sinónimo de atropello, pendejez, ilegalidad, abuso y excesos.”
Como recurso Ortega aseguró que el culpable era el dueño que los había exhortado a salir del lugar y que había apagado la música. Discúlpenme pero no se si el sr. Ortega haya estado en medio de un operativo en un bar alguna vez en su vida, ya que prender la luz e invitar a la gente a salir (ya sea para desalojar o revisar a la gente) es lo primero que ocurre en cualquier acción de ésa índole.
Sin embargo, la verdad cayó por su propio peso, hoy los videos nos muestran que, en efecto, el dueño del lugar los invitó a salir, sin embargo, esto ocurrió por órdenes de las autoridades delegacionales. Después ocurrió lo peor: las masas chocaron entre sí hasta que cayeron los más débiles, tal como marca la ley de la selva.
En medio de todo esto el único que no ha resultado afectado directamente es el Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard, quien justamente es el principal responsable de la ola de operativos que con lujo de violencia se han realizado en la capital del país. Como muestra ahí están los enfrentamientos en Tepito y en el tianguis de El Salado.
Pero mientras Marcelo descansa, la cabezas de Ortega, Guillermo Zayas y la del ausente delegado de GAM cuyo nombre prefiero no escribir se acercan cada vez más a la misma guillotina por la que ya desfilaron 17 funcionarios del GDF. Sin duda, un saldo muy elevado que incluso ha tratado de ser acrecentado por personajes como el nazi Germán Martínez, quien no desaprovecha ninguna oportunidad para hacer leña de los árboles perredistas.
Duele decirlo pero esto no es para extrañarnos, México es un país de aspiraciones de primer mundo cuya aplicación de la ley y las normas no deja de de ser de tercero. Como muestra está la ley antitabaco, un asunto que para nada es prioritario si tomamos en cuenta que en México aún muere por la falta de regulación de antros; la errónea aplicación de ley y la nunca sobrante corrupción.



