“Michoacán fue el fanfarroneado punto de partida de la dizque estrategia federal de estos imb… erbes en el poder, lo cual devela 21 meses después que es errónea, equivocada, inexacta y simulada” así sentenció Marcela Gómez Zalce tras los atentados del pasado 15 de septiembre.
La crónica de una muerte muy anunciada, si tomamos en cuenta las declaraciones de Calderón durante la ceremonia de clausura y apertura decursos del sistema educativo militar el pasado 12 de septiembre en el Heroico Colegio Militar:
“Debemos recuperar el control del Estado y de su territorio en todos sus frentes”. Por obvias razones esta declaración causó gran molestia entre varios altos mandos del ejército. Ya que en sí significa la aceptación de la derrota de México ante el poder de las mafias del país.
Ante estas declaraciones diversas plumas de los medios escritos preguntaron ¿Y cuándo se perdió el control del Estado? ¿Por qué no se atrevió a realizar una declaración tan importante como esta en su Informe de Gobierno o cuando menos durante el bombardeo de spots que lanzó en septiembre para suplir al Informe?
¿Qué acaso no fue el mismo Calderón quien aseguró que México iba ganando la guerra contra el crimen organizado?
Pero más allá de estas declaraciones lo que en realidad preocupa es la reacción de La Familia, una organización delictiva que al principio fue señalada directamente como la responsable de los atentados. Este grupo criminal colocó desde el pasado viernes una serie de mantas en Morelia y Zamora donde se deslindaban de los hechos, y aseguraban que abriría sus propias líneas de investigación para dar con los responsables.
Además de esto, La Familia aseguró que su organización no asesinaba niños, mujeres o ancianos inocentes y culpó a Los Zetas como los responsables de los actos. Más allá de la precisión de su acusación, vale la penar resaltar que es tal la debilidad del estado mexicano en cuestión de inteligencia (agradezcamos a Fox por su desmantelamiento), que hoy en día el mapeo del crimen organizado sobre el territorio nacional es mucho más preciso que el del mismo gobierno.
Lo grave del asunto es que si La Familia o cualquier otra organización delictiva es capaz de dar con los responsables antes que el gobierno, se comprobará la pérdida de control del estado mexicano y al Presidente de la República no le quedara otra que renunciar por pura vergüenza. De otra forma lo único que nos esperaría sería el nombramiento de alguno de estos capos como Secretario de Seguridad Pública o titular de la PGR.
La crónica de una muerte muy anunciada, si tomamos en cuenta las declaraciones de Calderón durante la ceremonia de clausura y apertura decursos del sistema educativo militar el pasado 12 de septiembre en el Heroico Colegio Militar:
“Debemos recuperar el control del Estado y de su territorio en todos sus frentes”. Por obvias razones esta declaración causó gran molestia entre varios altos mandos del ejército. Ya que en sí significa la aceptación de la derrota de México ante el poder de las mafias del país.
Ante estas declaraciones diversas plumas de los medios escritos preguntaron ¿Y cuándo se perdió el control del Estado? ¿Por qué no se atrevió a realizar una declaración tan importante como esta en su Informe de Gobierno o cuando menos durante el bombardeo de spots que lanzó en septiembre para suplir al Informe?
¿Qué acaso no fue el mismo Calderón quien aseguró que México iba ganando la guerra contra el crimen organizado?
Pero más allá de estas declaraciones lo que en realidad preocupa es la reacción de La Familia, una organización delictiva que al principio fue señalada directamente como la responsable de los atentados. Este grupo criminal colocó desde el pasado viernes una serie de mantas en Morelia y Zamora donde se deslindaban de los hechos, y aseguraban que abriría sus propias líneas de investigación para dar con los responsables.
Además de esto, La Familia aseguró que su organización no asesinaba niños, mujeres o ancianos inocentes y culpó a Los Zetas como los responsables de los actos. Más allá de la precisión de su acusación, vale la penar resaltar que es tal la debilidad del estado mexicano en cuestión de inteligencia (agradezcamos a Fox por su desmantelamiento), que hoy en día el mapeo del crimen organizado sobre el territorio nacional es mucho más preciso que el del mismo gobierno.
Lo grave del asunto es que si La Familia o cualquier otra organización delictiva es capaz de dar con los responsables antes que el gobierno, se comprobará la pérdida de control del estado mexicano y al Presidente de la República no le quedara otra que renunciar por pura vergüenza. De otra forma lo único que nos esperaría sería el nombramiento de alguno de estos capos como Secretario de Seguridad Pública o titular de la PGR.
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