miércoles, 23 de julio de 2008

Betancourt: La especulación dentro de la especulación


Un rescate al más puro estilo Hollywood fue la forma en que el gobierno colombiano trató de vender al mundo la liberación de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt. “Un rescate impecable” en el que no se “disparó un solo tiro” ni se expuso la integridad de los rehenes. Una historia tan bien maquillada, que en un inicio parecía absolutamente real, pero que con el paso de los días ha levantado demasiadas suspicacias.

Remarcables también resultan una serie de extrañas coincidencias; por ejemplo el hecho de que ese mismo día estuviese de gira en Colombia John McCain, candidato republicano a la presidencia de los EU. De quien no sobra decir que ha sido uno de los principales impulsores del gobierno de Álvaro Uribe y del Plan Colombia. Además de que entre los rescatados estuviesen tres contratistas militares estadounidenses, junto con 11 soldados, agentes de policía colombianos y, por supuesto, Ingrid Betancourt.

En los meses previos a la liberación de Betancourt, las FARC sufrieron una serie de golpes devastadores, entre ellos la muerte de Manuel Manulanda y Raúl Reyes, quienes eran los número 1 y 2 de la organización respectivamente. Esto, aparte de la deserción de varios miembros importantes de la guerrilla y de ciertas traiciones cometidas en contra de sus altos mandos a cambio de importantes sumas de dinero.

Es ante este panorama que las FARC anunciaron tras el “rescate” que contemplaban la liberación de los rehenes para una semana después de los hechos. Situación que nos hace reforzar la idea de un posible acuerdo previo entre FARC y gobierno colombiano. Mismo que hubiese sido muy oportuno para una guerrilla que atraviesa por un cambio direccional sin precedentes y que ha sido víctima de traición como nunca antes en su historia.

Por otra parte, habría que recordar que Ingrid era su moneda más alta de cambio, su rehén de mayor valor y que ante la merma que sufrían las fuerzas guerrilleras, quizás, lo más lógico fuese buscar una especie canje o armisticio que les diera el tiempo suficiente para reagruparse y obtener importantes beneficios económicos.

A ello también habría que sumar el enorme trabajo de cabildeo realizado por el gobierno francés de Sarkozy, que veía en Ingrid una oportunidad para retomar las simpatías de la ciudadanía. En especial en épocas en que el pequeño Sarko competía en cifras de impopularidad con el tan despreciado George W Bush.

Sin embargo, también existe otro escenario, el de la una liberación voluntaria con un montaje de operación militar. De hecho la agencia AP reprodujo una versión dada a la agencia italiana de noticias IPS en la que se decía que una fuente cercana a las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, situada en la frontera de ese país y Ecuador, aseguró que el rescate de Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes, efectuado el miércoles por militares colombianos, " fue en realidad una intercepción de la liberación programada”.

"La liberación estaba programada para este fin de semana o el próximo, según había acordado el secretariado y el propio Alfonso Cano (líder máximo de las FARC), por eso se daba el reagrupamiento" de los rehenes, que estaban separados en tres contingentes en diferentes lugares de la selva, dijo la fuente, que pidió no revelar su identidad. "Las Fuerzas Armadas (colombianas) se enteraron e interceptaron la liberación para hacer creer que se trataba de un rescate".

Esta versión concuerda con el testimonio de Gerardo Aguilar, uno de los dos presuntos guerrilleros detenidos durante la liberación de los rehenes. De hecho Aguilar aseguró a su abogado que en las semanas previas al operativo había estado recibiendo una serie de mensajes que provenían de diferentes líderes de la guerrilla, incluyendo a Alfonso Cano.

“Las órdenes indicaban que él debía agrupar a los cautivos. Llegaba un mensaje de Cano, uno del comandante Briceño, también de varios otros comandantes, todos confirmándole una operación de liberación.” Lo que en realidad nos podría decir que se pudo haber tratado de un cruce de mensajes sumamente concertado, en el que incluso pudieron estar implicados algunos altos mandos de la guerrilla.

Según Aguilar estos mensajes se intensificaron los últimos 20 días de junio y fue ahí cuando le indicaron que el helicóptero en que se transportaría a los presos llegaría a una plantación de coca. “Yo estaba con dudas”, aseguró.

Aún así cabe recordar que César Aguilar era el encargado de la cuadrilla que custodiaba a Betancourt y que también él pudo haber llegado a un acuerdo con el ejército colombiano.

Sin embargo regresando al tema del video vale la pena preguntarse. ¿Por qué está editado? Además de ello hay una serie de interrogantes y extrañamientos que vale la pena plantear.

Primero aseguran que quienes tomaron el video fueron los mismos que aseguraron a los dos guerrilleros que acompañaban en el traslado. Un hecho difícil de entender si pensamos en las maniobras que se deberían de realizar para soltar la cámara, enfrentarse a un guerrillero entrenado y maniatarlo sin que al equipo de grabación ni a nadie presente en el helicóptero le ocurriera algo. Algo poco verosímil.

En segundo lugar ¿Por qué es distinto el atuendo de Ingrid Betancourt? En primer momento se le observa con unos pantalones más gastados y luego, cuando aparece en la conferencia se le observa con un atuendo nuevo (unos jeans), incluyendo una chaqueta y una gorra del ejército colombiano.

¿Qué acaso no nos mostraron a todo el mundo el momento en que por fin Betancourt llegaba a la libertad? ¿Cómo es posible que tuvieran una conferencia tan bien armada, a los periodistas exactos reunidos, a la madre de Betancourt y a su pareja? Todo en cuestión de horas. ¿Cómo es que la misma Betancourt que hace meses vimos abatida en unas imágenes, ahora se muestra quitada de la pena, tan cachetona y rebozante?

Otro asunto que llama la atención fue la tardanza del traslado. Sobre todo cuando en México las primeras noticias sobre dicha liberación se a conocer en la mañana y que fue hasta después de las 4 de la tarde en que el mundo entero vio la llegada de Ingrid Betancourt a la base militar de Tolemaida, ubicada a 100 kilómetros al sur de Bogotá. Parece ser que entre traslados tardaron el tiempo suficiente para volar de México a Bogotá.

Al respecto, el gobierno colombiano argumentó que los rehenes primero fueron llevados a San José del Guaviare y que ahí abordaron un avión que los llevó a su destino final.

Ante ello vale la pena preguntarse. ¿Ante una agenda tan apretada era posible todavía tomarse tiempo para que los rehenes se cambiaran de ropa o pantalones y que aparte estuvieran hechas a su medida exacta? Una muestra son los pantalones de Ingrid, los cuales parecía que le quedaban perfectos; cuando supuestamente no se sabía en qué estado se encontraba y se presumía que presentaba una importante baja de peso.

Otro asunto que llama la atención es que en el video dado a conocer ante el mundo se haya encontrado un parche de la Cruz Roja en dos de los supuestos guerrilleros. Hasta donde tengo entendido sólo instituciones oficiales y reconocidas a nivel mundial, ejércitos, y en específico, médicos tendrían derecho a portar esta insignia en una zona de guerra. ¿Qué acaso no resultaría muy llamativo que alguien portara dicho distintivo en un área de gran importancia para la guerrilla?

De cualquier manera estamos hablando de un montaje espectacular cuyo efecto fue el de dar respaldo mundial al gobierno colombiano; convalidar las acciones militares en ese país y propulsar a Betancourt y a Uribe como serios aspirantes para competir por las próximas elecciones presidenciales en Colombia. En fin una escena que acaba de convalidar el reduccionismo histórico de pintar a un bando, gobierno colombiano, como bueno y a otro las FARC, como un grupo terrorista que sólo merece la condena mundial.

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