miércoles, 16 de abril de 2008

Dudas, dudas y más dudas

Ha pasado más de un mes y medio del bombardeo al campamento de las FARC en que desafortunadamente murieron 4 mexicanos y aún seguimos sin tener respuestas concretas a estos hechos.

¿Qué hacían ahí estos jóvenes? ¿Quién facilitó el contacto con la guerrilla? ¿Quién apoyó o alentó esta investigación a sabiendas de los riesgos que implicaba? ¿Dónde realizaron los contactos con la guerrilla? ¿Qué tan reales son los vínculos que supuestamente existen entre ciertos alumnos de la UNAM y la guerrilla? ¿Quién permitió distribuir propaganda al interior de un espacio de la Universidad? ¿Qué tan informados estaban los gobiernos de Ecuador, Francia e incluso México sobre este ataque?

De dar rienda suelta a la pluma, más y más preguntas seguirían rondando nuestra mente, sin embargo, de nada serviría ya que ante el absoluto hermetismo de parte de todos los involucrados crecen las sospechas de que los hechos podría implicar a muchas más personas y gobiernos que los que inicialmente se vieron inmersos en esta crisis.

Hay una persona que a raíz de estos sucesos acaparó los reflectores desde un inicio: la mexicana Lucía Morett; quien hoy es la pieza fundamental para comprender este enorme rompecabezas que ha tratado de armarse desde el 1 de marzo de 2008.

Lucía Morett

Una hecatombe se desató el primero de marzo de 2008 cuando se supo de un ataque alentado por el gobierno de Álvaro Uribe contra un campamento de las FARC ubicado dos kilómetros adentro de territorio ecuatoriano, en la zona conocida como Putumayo. Mayor aún fue el impacto cuando conocimos que entre los heridos existía una joven de origen mexicano: Lucía Morett.

Al día siguiente salieron a la luz la primera imágenes de Lucía y sus primeras declaraciones. En ellas habló a grandes rasgos sobre el ataque, acto comprensible ante su estado de convalecencia. Pocos días después se comenzó a saber más y más información entre la cual destacaba el conocimiento del deceso de otros 4 jóvenes más.

El 17 de marzo en diferentes medios se publicaron lo que fueron los extractos de la entrevista de mayor duración concedida por la mexicana hasta el momento. Este testimonio fue recogido por la agencia estatal Ecuavisa, el único medio que tuvo acceso real a Morett desde su llegada a Quito.

En dicho encuentro Morett aseguró haber viajado a Ecuador para “hacer un poco de turismo” y “conocer sobre la realidad ecuatoriana”. Después de decir estas frases el rostro de Lucía se mueve hacia el lado izquierdo fuera de la cámara, cómo si esperara queue (que le dieran pie), regresa su mirada y continúa hablando sobre las actividades que realizó en Quito, previo al incidente. Cabe remarcar que su voz denota una especie de llanto reprimido.

Poco después en este mismo encuentro reconoció que también participó en el segundo Congreso Continental Bolivariano, efectuado en Quito a finales de febrero y que fue ahí donde conoció a los contactos que ofrecieron a ella y a los otros mexicanos a visitar un campamento de las FARC. Empero, niega el haber hecho el contacto personalmente.

Es aquí dónde vale la pena preguntarse, ¿qué insurgente en su sano juicio llevaría a un grupo de jóvenes extranjeros al campamento en que se encontraba el entonces número 2 de la organización guerrillera, Raúl Reyes?

No obstante, vale la pena acotar que fueron varios los jóvenes que durante febrero pasado visitaron estas instalaciones entre ellos dos chilenos y dos peruanos. Estos últimos detenidos a su llegada a Lima por sus presuntos vínculos con Sendero Luminoso y Tupac Amaru.

Su detención por sí misma confirma la teoría de que la mayoría de estos jóvenes están involucrados en sus respectivos países en movimientos políticos de importancia notable. Tal es el caso de Lucía, quien es integrante de la organización Jóvenes por el Socialismo en México. La cual según su propia carta de presentación se reconoce así:

“JPS es un movimiento amplio de la juventud mexicana, integrado por jóvenes que aspiramos a ser herederos y continuadores de la lucha de nuestros héroes nacionales como Hidalgo, Morelos, Juárez, Villa y Zapata; de próceres de nuestra América como Bolívar y Martí, de la lucha incansable del Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara.”

El propósito de este grupo, al igual que el de la guerrilla de las FARC es el mismo: el establecimiento del sistema socialista en el país. Un hecho que de ninguna manera o ángulo puede ser criticado. Sin embargo, vale la pena subrayar que el grupo en su declaratoria de presentación se reconoce a sí mismo como un heredero de la lucha de una serie de personajes históricos que alcanzaron sus objetivos por la vía armada.

El ataque

Más allá de cualquier justificación el ataque constituye una afrenta al Ecuador y su pueblo. Con esto Uribe nos dejó en claro lo que ya sabíamos, que al igual que para Estados Unidos, primero están los intereses de sus país y sus luchas (sin importar las violaciones en las que incurran), que el respeto a la soberanía de los pueblos y al derecho internacional.

Según el testimonio de Morett no se trató de una operación veloz y quirúrgica como en algún momento publicó Le Monde, sino que se trató de dos bombardeos bien planeados; siendo que desde el primer ataque Lucía quedó lesionada e incapacitada para moverse. Tras el segundo ataque Morett asegura que llegó un grupo de gente armada que continuó la agresión con disparos y que se escuchaban gritos como “Denle bala, denle bala” en alusión a los heridos.

Morett posteriormente relata el haber sido víctima de agresiones verbales y de hostigamiento sexual. Relata que incluso recibió atención médica y que fue amenazada con ser enviada a Bogotá a rendir cuentas. Sin embargo, menciona que tras comenzar el sobrevuelo de la fuerza área ecuatoriana, los soldados colombianos iniciaron un veloz repliegue hacia su frontera.

Ante ello vale la pena preguntar por qué si a la fecha Lucía es reclamada por el gobierno colombiano no la llevaron los soldados consigo desde un inicio. ¿Por qué la abandonaran allí a ella y a la otra mujer que resultó herida? ¿Acaso se convencieron de su inocencia en el transcurso de 12 horas? ¿Qué aspectos aún no habrá revelado Lucía sobre ese día? ¿Por qué fue la única mexicana en salvarse? ¿Dónde dormían los otros?

Para el 15 de abril Morett amplió su versión en una nota presentada por La Jornada. En ella la sobreviviente refiere que los colombianos habrían modificado o “arreglado” la zona del ataque. Interesante resulta preguntarse por qué esperó más de un mes para dar a conocer esta otra información.

Los motivos de la visita

Tras ser cuestionada sobre su presencia en el campamento Morett asegura que su propósito era obtener información que sirviera para su tesis y cito textualmente lo que dijo al reportero de Ecuavisa en marzo de 2007:

“Nosotros queríamos conocer cómo era eso, cómo era un campamento y poder hacer unas investigaciones que nos sirvieran a nuestras tesis de licenciatura. Yo particularmente trabajo sobre la cultura, cultura popular y la cultura relacionada con los procesos sociales en América Latina. Me interesaba conocer un poco cómo ahí en ese campamento se llevaban a cabo actividades culturales.”

El argumento es inconsistente y hasta inverosímil. De haber querido conocer la importancia de la cultura en los procesos sociales siendo específicos en el caso particular de Colombia, debió haber optado por viajar hacia Cartagena, Bogotá, Calí o cualquier otro punto en Colombia, pero ¿un campamento militar para realizar un estudio cultural?

La explicación dista de la profundidad necesaria para convalidar el fin de su estancia. Sin embargo, en caso de que este argumento fuese cierto valdría la pena conocer el resto de la investigación de Morett o cuando menos el testimonio de su asesor de tesis.

Además vale la pena citar el pensamiento de jóvenes por el socialismo respecto a la guerrilla: “a pesar del sombrío panorama se vislumbran esperanzas, tanto para nuestra generación como para la liberación de nuestros pueblos. Es el caso ejemplar de Cuba y su Revolución… y la resistencia heroica de los guerrilleros de las FARC-EP, en Colombia, que desde hace 40 años combaten a la oligarquía para lograr una paz con justicia social.”

Esta sola declaración de grupo del que Lucía también es miembro nos hace inferir que es una abierta partidaria de la guerrilla, con todas las implicaciones en materia ideológica que ello pueda acarrear.

Reacciones en México

En tanto, lo que ya es un hecho es que el presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, José Antonio Ortega Sánchez, presentó una denuncia ante la Procuraduría General de la República contra Lucía Morett en la que le acusa de haber cometido los delitos de terrorismo, terrorismo internacional y apología del delito.

Según José Antonio Ortega Sánchez, presidente del citado organismo, Morett “era la representante de las FARC desde el año de 2002-2003, y que cuando expulsan a Olga Marín, la hija de ‘Tiro Fijo’, y la esposa de ‘Raúl Reyes’, ella se quedó como representante de las FARC en México”.

La reacción es la más natural de la derecha mexicana. Sólo basta recordar que esta organización, fue creada y alimentada durante el foxismo para asentar ciertas piedras en el camino del GDF. Una organización que ha estado fuera de del espacio político mexicano y que, por ende, requiere de este tipo de eventos para hacerse notar en los medios de comunicación nacionales.

Sin embargo, no por ello podemos obviar el hecho de que Lucía Morett era una importante activista social y que hasta el momento desconocemos el verdadero alcance de sus posibles redes.

Por otro lado, desde el 5 de marzo pasado la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional del Congreso de la Unión, informó que Lucía Alicia Morett Álvarez forma parte del “Núcleo de Apoyo de las FARC”; que también es integrante de la “Coordinadora Continental Bolivariana Capítulo México” y que forma parte del “Movimiento Mexicano de Solidaridad con las Luchas del Pueblo Colombiano, cuya sede es un cubículo al lado de una cafetería de hermanos de los Cerezo, vinculados éstos con el EPR”.

Sin embargo el presidente de dicha comisión, Felipe González, aseguró que dado que no hay evidencias de haya participado en algún tipo de acto delictivo en nuestro país, no se le podría fincar ninguna responsabilidad, ni detenérsele por cargo alguno. Hecho ante el que Morett ya comenzó a tomar las debidas reservas al solicitar asilo político al gobierno del Ecuador.

Hasta el momento el Ecuador no ha otorgado aún asilo a la joven sobreviviente, sin embargo, el vicepresidente ecuatoriano Lennin Moreno aseguro que el gobierno ecuatoriano está comprometido con garantizar su integridad física y sus derechos.

Mientras tanto, llama la atención el golpe de timón del gobierno mexicano respecto al tema. Mientras el presidente Calderón se encargó el 12 de abril de enviar por primera vez condolencias a los padres de las víctimas, el 15 de abril Jorge Morett padre de Lucía se dijo optimista respecto a la respuesta de la secretaria de relaciones exteriores Patricia Espinosa.

Esto, con motivo de una carta que el propio Morett le envió y en el que le manifestó su temor por posibles represalias en contra de su hija, en dado caso que decidiera regresar a nuestro país.


Sin embargo llama la atención que para el 16 de abril, Lucía aceptó una invitación por parte del mandatario nicaragüense Daniel Ortega, quien además ofreció respaldo y apoyo a la joven mexicana y a su familia.


En tanto ese mismo día Álvaro Uribe aseguró durante su visita a México que contaba con un video en que aparecían los jóvenes mexicanos actuando en completa "familiaridad" con miembros de las FARC. No siendo esta declaración suficiente, ante la pregunta de que si los mexicanos eran delincuentes, guerrilleros, terroristas, narcotraficantes y secuestradores, el mandatario respondió “por supuesto” y exigió llevar a juicio a Morett.

Hasta ahora no habido ningún pronunciamiento oficial por parte del gobierno de Calderón respecto a Lucía en específico. Situación que se presta a la especulación sobre la verdadera postura del gobierno mexicano respecto al caso. Sólo se reservó a pedir mesura a al gobierno colombiano respecto a los juicios que su presidente externó tras su llegada a nuestro país.

Lo único cierto es que seguimos como estábamos, o quizás aún con más dudas. Preguntas que sólo podrán ser solventadas hasta el momento en que Lucía se decida a hablar con toda la verdad. Algo difícil de lograr si consideramos que más allá del enorme compromiso que para ella implica el realizar una declaración; existe el enorme riesgo de que sus palabras sean un arma utilizable en su contra.

Continuará...

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