
Una vez más regresó a escena uno de los personajes más importantes de la política mexicana: el ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Lo hizo con motivo de la presentación de su ensayo que lleva por título "Una década pérdida". Mismo que a juicio del autor de este texto debió llamarse "Una década sin mi" o alguna cosa por estilo que reflejara la necesidad de autoelogio del Innombrable.
En esta ocasión el mismísimo jefe de jefes aprovechó para sacar del clóset el bat y créanme que tundió parejo a quién pudo, o al menos eso fue lo que dejo ver durante una breve entrevista realizada por el Universal.
Dicho encuentro fue dividido en 5 partes, mismas que fueron presentadas bajo los siguientes títulos: “¿Qué busca en el libro…?”, “El populismo”, “Su opinión sobre Ernesto” Zedillo, “El error de diciembre” y “Un gobierno reformista”..
En la primera de las 5 partes de esta entrevista Salinas habla sobre la puesta en práctica en México 2 alternativas de gobierno en los últimos 12 años “la del neoliberalismo y la del populismo que no han funcionado”.
Sin embargo, en vez de comenzar a desmenuzar el fracaso del neoliberalismo optó por comenzar lanzando dardos a Andrés Manuel López Obrador. “Me parece que ha sido un populismo autoritario… porque el atropello del estado de derecho fue implacable durante esos 6 años, para qué hablamos de los amparos”.
En cambio, al cuestionársele sobre el gobierno de Felipe Calderón, que por cierto sigue el camino del espíritu neoliberal, aseguró que “ha habido un ánimo reformador que ha encontrado en una corriente modernizadora del PRI una respuesta responsable capaz de construir consensos y cumplir acuerdos”.
En la segunda Salinas habla sobre el porqué de su libro, ahí señala que se trata de “un libro para evaluar, reflexionar y, a partir de la reflexión, preguntarse por qué perdimos esas oportunidades“.
Después el ex presidente prosigue hablando de uno de sus temas de crítica predilectos y, que por cierto, da nombre a esta parte de la entrevista: "El populismo". Antes de iniciar despeja cualquier duda y asegura tajantemente:
“En concreto me estoy refiriendo a Andrés Manuel López Obrador y el perfil que hay que tener en cuenta. No es lo mismo el populismo desde la oposición que desde el poder. Desde la oposición es un reclamo, una exigencia, una propuesta de qué hacer. (En cambio) desde el poder es todos los instrumentos del estado, que aquí es un estado nación como la Cd. De México, para un proyecto atropellador”.
A simple vista parece que el argumento del ex mandatario pudiera tener lógica. Pero ¿Cuál es el sustento de sus palabras? ¿De qué hechos en concreto se refiere? Del caso del Paraje San Juan, o de la construcción del camino en el predio El Encino que desató el desafuero (al menos nos deja con dudas suficientes como para leer su libro).
En cambio, el foxismo fue un gran ejemplo de cómo echar a andar la maquinaria estatal en favor de los proyectos del presidente. Tal como el PRI de la vieja guardia, financió campañas como las orquestadas por Velasco Arzac . Y ya para terminar, habría que dejarle en claro al ex presidente las características de un estado nación, cuya existencia incluso resulta cuestionable en nuestro país*.
La tercera parte de la entrevista está dedicada exclusivamente al Dr. Ernesto Zedillo. En ella Carlos Salinas habla de manera muy respetuosa sobre su sucesor. Menciona sus antecedentes, la ligazón que éste mantenía con Colosio y su perfil como economista entre otras cosas. Sin embargo, así como dedicó una parte de la entrevista a hablar bien de él, utlizó otra parte para detonar una bomba que llevaba en la etiqueta el error de diciembre.
“Aquí estaba Miguel Mancera, el Presidente de la República en ese sillón, el Presidente electo en aquel, estaba Pedro Aspe, Jaime Serra, Luis Téllez y Arsenio Farell. Tuvimos un run de salida de divisas ese día y había la preocupación de si se modificaba el tipo de cambio y yo les dije señores yo estoy dispuesto a hacerlo…”.
“Nada más que veamos las cosas, yo tomo la decisión de proceder con la devaluación, pero lo hemos hecho siempre en los marcos del Pacto, pero hay que convocar a los miembros del Pacto, es fin de semana que nos diga el licenciado Farell y nos dijo Farell, -No hay manera de tener al Pacto-“ .
“Segundo, para que una decisión como estas tenga credibilidad no puede operarla un gobierno que le quedan 10 días, tiene que haber una presencia del nuevo gobierno, para que los factores económicos digan esta es una medida que se va a sostener no es una medida que va a durar 10 días. Entonces el Dr. Aspe dijo yo pongo mi renuncia por delante y que entre el Dr. Serra”.
“Si va a tomarse esta medida con la cual dijo Pedro tiene que hacerse entrada, que la opere el nuevo secretario de Hacienda ahora, pero (eso me lo dijo después) si quieren que yo la opere entrego mi renuncia por delante y opero como secretario de hacienda del nuevo gobierno y opero la medida con la renuncia por delante, para que ellos hagan después los cambios y las reestructuraciones”.
“En lugar de eso mandaron los documentos oficiales al Congreso en que reafirmaban la operación de la misma política y en el inter al duplicar los tesobonos se vaciaron las reservas y el país no tuvo salida” sentenció Salinas.
Al respecto ahonda aún más: “No sólo el 19 de diciembre fue terrible, cuando por haber dado información privilegiada a unos cuantos, nos vaciaron las reservas internacionales. No, entre el 1 de diciembre y el 31 emitieron 15 mil millones de tesobonos. Duplicaron en un mes la emisión histórica de tesobonos. Para el 1 de enero el país estaba en quiebra financiera”.
La última parte de la entrevista es una nueva convalidación al accionar del gobierno de Calderón. “Un gobierno reformista”.
Ante todo esto vale la pena preguntarse por qué regresó Carlos Salinas ahora. La respuesta parece estar incluida en la pregunta. Haciendo una breve recapitulación del escenario político de México, ¿cuáles son los asuntos que más ámpula han causado actualmente en el ámbito político nacional?
A primera instancia podríamos pensar en la reforma energética. Resulta entonces muy curioso que justo en el momento en que se debate dicha iniciativa, aparece de nuevo Carlos Salinas para atacar, en primera, al mayor opositor de dicha reforma, Andrés Manuel López Obrador.
Al mismo tiempo Salinas llega a hablarnos de los fracasos neoliberales, pero ¿de quienes o de qué neoliberalismo (como si hubiera distintas formas)? , de Fox y Ernesto Zedillo, dos ex presidentes cuyos éxitos y popularidad fueron prácticamente nulos. El primero un político torpe que malgastó todos su capital en su primer año de gestión y el segundo, el político que se convirtió en su Némesis. Ambos practicantes del mismo neoliberalismo que Carlos Salinas.
Una manera de decirnos “el neoliberalismo es la salida, es la solución a nuestros pesares, el camino correcto hacia la abundancia, el sistema no tuvo la culpa, la tuvieron los operadores que fueron incapaces de manejar correctamente las situaciones”.
Sin embargo, Salinas también apareció para aventar flores y para quién más iban a ser si no a su gallo del 2006, quien ahora es el “reformador” Felipe Calderón. Una persona que representa, al menos como CSG lo presenta, el más puro espíritu del salinismo.
Entonces bajo esa lógica si CSG privatizó teléfonos, banca, petroquímica entre otras cosas, ¿por qué su heredero, su delfín panista, arropado con un grupo de valientes miembros de la “corriente modernizadora del PRI” no habría de privatizar Pemex? ¿Por qué habría de traicionar el espíritu y el esquema del maestro que le ayudó a subir a la silla en 2006?
El timing de Salinas es perfecto, justo cuando inicia el debate con una izquierda fracturada y con una sociedad que aún está a tiempo de ser arrinconada para que acepte, sin más, una privatización del sector.
A pesar de que no comulgo con las ideas de Ciro Gómez Leyva, he de decir que compartí su análisis sobre el modus operandi del Innombrable:
“Salinas maneja con maestría su modelo. Se guarda, como un oso, una larga temporada. Desde ahí suelta la versión de que regresará con un libro, una conferencia, un algo, y que fijará posición. Arma muy bien la reaparición, la exprime en un lapso siempre breve y se vuelve a guardar. No importa que su “posicionamiento” sea repetitivo, previsible…”.
Lo peor como también menciona Gómez Leyva es que “cada vez que Salinas mueve un brazo, el México político sigue saltando en acto reflejo y sirviéndole las primeras planas y el prime time”. Ahora sólo nos resta esperara para conocer cuál fue el impacto real del nuevo embate del patriarca mexicano del neoliberalismo.
*Un estado nación se refiere a un pueblo identificado plenamente con factores culturales como raza, lenguaje, cultura, historia, tradiciones (que lo distinguen de otros pueblos), que vive en un territorio determinado, que a la vez se rige bajo una serie de reglas contraídas o acordadas por su misma sociedad.
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